Para la etapa de la
traducción, que en realidad es un borrador gigantesco, terminé trabajando en
centenares de frases con un sin fin de terminología médica. Además, era
importante realizar una investigación sobre las coincidencias, es decir,
asegurarme que las palabras que utilizaba para nombrar cierta enfermedad
correspondieran al mismo término o describieran la misma sintomatología en
inglés.
